Pero en realidad, todo empieza mucho antes: con una idea vaga, una emoción que no tiene forma, un lugar que se imagina sin detalles.
Y es ahí es donde entramos nosotros. En ese punto exacto donde los sueños aún no saben cómo ser reales.
En Cabañas no organizamos bodas. Las tejemos con calma, con alma, y con personas que sienten que celebrar también es un arte.